Los vínculos afectivos que un niño o niña establece en la infancia son cruciales para permitirle un desarrollo cognitivo, emocional y social óptimo. Las familias y escuelas son espacios privilegiados para facilitar este clima emocional adecuado.

CEDAPP desde su creación en 1976 se ha dirigido de manera especial,
a las y los docentes de colegios estatales. En ese contexto surge la propuesta de “El Buen Trato en la Escuela” cuyo énfasis está puesto en el cambio de actitudes en las relaciones entre sus miembros, entendiendo la escuela como un ámbito organizado que puede convertirse en un espacio alternativo de buen trato y protección
para niñas y niños.

La escuela, como agente social- difunde los derechos del niño y prácticas alternativas de crianza que vayan modificando pautas de relación poco favorables al desarrollo saludable. De este modo, se busca fortalecer a la escuela como un espacio facilitador del desarrollo humano desde la infancia, cumpliendo además su rol protector a los alumnos y las alumnas -y a todos sus miembros-, con relación a las distintas manifestaciones de la violencia: familiar, social, sexual y otros factores de riesgo psicosocial.

En este sentido, la propuesta contribuye al mejoramiento de la calidad educativa y es producto de varios años de experiencia de Cedapp en diferentes colegios de los distritos de El Agustino, La Victoria, Ate y Lurigancho-Chosica, así como también en colegios del Departamento de Huancavelica.

Propone un abordaje grupal entre docentes, un espacio de reflexión sobre su tarea educativa, de promoción de patrones de buen trato en sus relaciones interpersonales (con sus alumnos y alumnas y entre ellos). Además, se preocupa por la transmisión de estas actitudes a otros colegas, padres y madres de familia así como otros agentes de la comunidad, con la finalidad que se vaya extendiendo esta propuesta, creando una nueva cultura de relaciones humanas, verdaderamente más humanas.

Se considera así que la propuesta está ubicada en una perspectiva de lucha integral contra la pobreza, buscando fortalecer los recursos subjetivos de las personas y grupos, como condiciones sustanciales para generar su propio desarrollo. En este sentido, busca también la articulación comunitaria, por lo cual propone la coordinación de las escuelas con la diferentes redes y servicios de la zona, buscando potenciar  los recursos de cada agente social: colegios, organizaciones, instituciones, empresas, servicios públicos.