El impacto en el bienestar emocional y físico de los y las profesionales que atienden problemáticas difíciles y/o violentas ha sido nombrado de múltiples formas por diferentes autores. El primero en definir este problema fue el psicólogo Herbert Freudenberger, en 1973, quien utilizó el término “Burnout” o “estar quemado”, para referirse al estado de agotamiento, desgaste y fatiga psíquica acompañada de aflicción que se producía en los y las profesionales que trabajaban con drogadictos. Posteriormente, el Dr. Jorge Barudy utilizó el concepto “Síndrome de Agotamiento Profesional”, denominación que CEDAPP ha incorporado.

CEDAPP define el SAP como “El proceso de agotamiento emocional y físico que se produce en los/las profesionales y otros/as operadores que atienden personas afectadas por problemáticas graves y de fuerte carga emocional, casi siempre violentas, proceso que es vivido como una demanda excesiva y que afecta el rendimiento laboral y la calidad de la atención que ofrecen”.

Así, el SAP, va a afectar principalmente a los y las profesionales de servicios sociales, es decir aquellas personas que ayudan a otros a sobrellevar situaciones límite, como los psicólogos/as, abogados/as, bomberos/as, profesionales de la salud, trabajadoras sociales, policías, jueces, etc.

ABORDAJE DEL SAP

Según los estudios y experiencias de otros países, el SAP no se previene, se aborda para proteger a los y las profesionales y para ayudarlos a identificar estrategias de cuidado personal, grupal e institucional, las cuales tendrían que ser permanentes mientras se trabaja con problemas de alto riesgo.  

Trabajar con problemas de violencia y otros de alto riesgo siempre va a tener un impacto en las personas, impacto que estará  en función del tiempo que se está expuesto a ellos, en función de la presencia o no de estrategias institucionales de cuidado y finalmente, de las variables de la vida personal.

Lo que se puede prevenir es el grado en el que puede afectar, en la medida que es un proceso que se va agravando sino es atendido a tiempo. Se trata de aminorar ese impacto, de elaborarlo y de instrumentalizarlo para poder ser eficaces y ayudar a otros.

Éste no es simplemente un problema individual; atañe directamente a las instituciones y su tarea. Si no reconocen la parte humana involucrada en el trabajo, se incrementará el riesgo de desarrollar el síndrome entre las y los trabajadores.

Objetivos del abordaje:

  1. Facilitar el reconocimiento y la toma de conciencia de estar expuestos al SAP, logrando identificar los síntomas y las manifestaciones que lo caracterizan, así como los factores de riesgo del entorno laboral.
  2. Favorecer la emergencia y constitución de un soporte grupal permanente al interior del equipo de trabajo y de la institución, que facilite la propuesta de estrategias adecuadas de intervención y de cuidado de sus profesionales.
  3. Fortalecer las capacidades técnicas y emocionales de las y los profesionales que les permitan cuidarse y mejorar la calidad de su atención.

Metodología:

El abordaje de SAP tiene como eje principal el desarrollo de talleres vivenciales que combinan breves exposiciones teóricas con espacios grupales coordinados con la técnica de Grupos Operativos.

Esta técnica supone definir una tarea grupal, la cual, en este caso y de modo general, está centrada en identificar y procesar los sentimientos y vivencias que se derivan de la gravedad de los problemas que se atienden. Todo ello, desde la experiencia de cada profesional en el contexto de las características de cada institución.

Esta propuesta de abordaje está planteada para una primera etapa de conocimiento del problema y de la identificación de sus manifestaciones desde las propias vivencias. Luego de esta etapa, se espera haber generado conciencia de la necesidad de mantener un espacio grupal de trabajo permanente, el cual puede ser acompañado por profesionales especializados –de preferencia externos a la institución- que faciliten la comunicación y reflexión.